Corres descalzo,
inalcanzando al olvido,
intentando ser más que él.
Te apresuras al llegar la noche,
buscas la mano que no está,
pues es la única que quieres.
Conjurando descalzo al cielo,
y de rodillas al infinito.
Insinuandote a la verdad.
Clamo al cielo por tu espada,
hablandote entre este baile de máscaras.
Limón y sal,
son mi receta para las eridas.
Siempre me han enseñado que escribir es algo aburrido. Hace ya un tiempo que mis ojos se abrieron y descubrieron que todo eso era mentira. Aquí os intentaré enseñar que tengo razón. Para eso usaré mis versos.
sábado, 16 de julio de 2016
Limón y sal
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