viernes, 1 de julio de 2016

El placer de la noche

Volaban los incautos y los echiceros
a ras del placer de la noche.
Se sumergían en un dulce sueño
lleno de placer con aroma a pintalabios.
Cruzaron el puerto y navegaron sin rumbo,
sin saber el destino de sus pasos.
Angelical mano toque a su puerta,
pensará en sereno.
Ellos,
mendigos de besos baratos,
solo piensan en llamar a la puerta más cercana.
En conocer el cielo o el infierno
en el carmín de su perdición.
¡Alejate!
Te diría tu amigo,
¡Disfruta!
El que intenta serlo.
¡¿Quién no intentó bailar con la luna!?
Yo sí,
tengo sus quemaduras en el pecho.
Navegando por siempre,
sin rumbo por su olvido.

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