El humo,
muero con él,
me consumo, naciendo, muriendo,
sin sentir nada.
Ya no soy hombre,
¿Qué quedará de mi?
Siento que me desangro con el humo.
Se consumirá con mi ser,
alma, cuerpo y espiritu de rodillas.
Que sea lo que el diablo quiera,
que suene alto esa guitarra.
Veo sus sombras ante mi.
Me mantego firme medio segundo,
pienso en ella.
El humo,
¿Qué clase de monstruo soy?
El infierno se mantiene ante mi.
Oigo su melodía,
me transformo con ella.
¡Suena tan firme en la lejanía!
Soy tu monstruo,
el que siempre quisiste.
Amame ahora.
Duele pero es por ti,
pagarían tanto por un rato contigo...
Y todo es cuestión de humo.
Hazme tuyo entre la sangre,
poseeme mas que el diablo,
cosumeme en las llamas del mal,
acariciemos la cara oscura del amor.
¡Suena fuerte por la eternidad!
Sintiendo mis embestidas
entre gritos de placer y dolor.
Soy ese monstruo, está claro.
Matame con tu mirada,
dejame humillarte con mis palabras.
Consumamonos en el humo.
Siempre me han enseñado que escribir es algo aburrido. Hace ya un tiempo que mis ojos se abrieron y descubrieron que todo eso era mentira. Aquí os intentaré enseñar que tengo razón. Para eso usaré mis versos.
lunes, 11 de julio de 2016
El humo
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