Y se derrama la sangre
sobre el blanco lavabo.
Se va diluyendo
conforme el auga le hace caricias.
Y se derramá
de mi pecho
cada vez que pienso en ti.
Y mirándome en el espejo,
indeciso pienso:
¿Esto es morir de amor?
Y la sangre cae en el lavabo.
Cae sin más.
De mis ojos se escapa la vida.
Me desplomo.
Ni sangre tengo ya.
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