Que tus palabras
eran viento que despeinada el alma.
Me dices que todo fue un error,
una suma que nos resto cariño,
un beso que nunca tendría que haber pasado.
Como lágrimas que se derraman,
el alma me pide perdón
porque un día
le dijo al corazón que era buena idea.
Que pasará el tiempo y nunca volveremos
a aquel lugar,
que ese sofá nunca volverá a ser el mismo
y me doy cuenta
de que todo encaja
al darme cuenta de que nunca encajados.
Y que te vaya bien
que yo sonreire cada vez que te vea
y que lo que pienso jamás saldrá de mi boca
y me sentiré falso
tan falso como me doy cuenta fueron tus besos.
Siempre me han enseñado que escribir es algo aburrido. Hace ya un tiempo que mis ojos se abrieron y descubrieron que todo eso era mentira. Aquí os intentaré enseñar que tengo razón. Para eso usaré mis versos.
martes, 20 de marzo de 2018
Encajar
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