Él no sabía lo que se perdía,
era fina su máscara de porcelana
y frío el azul de sus ojos.
Estaba solo, apartado,
aturdido.
No le gustaba la gente.
Jugaba con flores en sus manos
-Deshojando la rosa por sus espinas-
Y se veía
que su sonrisa cargaba un peso tan grande que la escondía.
Él no sabía lo que se perdía,
tenía un corazón marchito
que se escapaba como humo por su boca,
y era extraño
quizá no supo ver
sin necesidad de abrir los ojos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario