Ojalá todo fuese
tan sencillo como el viento.
Soñando con la brisa fría
de media noche,
acariciando cada escondrijo de tu rostro.
Todo suena tan lejano
entre barrotes de cartón...
Teniendo al fuego como amigo
-quiero sentir tu mano fría en mi rostro-
Pero los fantasmas acuden a verme
si sueño con abrir los ojos.
Sonando sus martirios en mi sangre
y sintiendo el ventanuco roto
-por el frío de aquel abrazo-
Ojalá la vida fuese más allá del sí o el no,
murmurando un gris por lo bajo
y un te quiero por la espalda.
Existen lugares lejos de aquí,
mundos olvidados de la mano de Dios.
Y el fuego me quema...
y no hay frío que lo apague...
Todo son cartas sin destino,
aspirando tu humo allá donde estés.
Siempre me han enseñado que escribir es algo aburrido. Hace ya un tiempo que mis ojos se abrieron y descubrieron que todo eso era mentira. Aquí os intentaré enseñar que tengo razón. Para eso usaré mis versos.
martes, 4 de octubre de 2016
Cómo el viento
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