martes, 3 de octubre de 2017

Como las golondrinas de Bécquer

Nuestro amor
fue como las golondrinas de Bécquer
Volaba de lunes a viernes,
posandose siempre
en la misma ventana.
Eramos distintos,
polos opuestos
sin distinción de género.
Eramos sexo que empañaba cristales
en pleno agosto,
iluminando más que 40 grados a la sombra.
Y tu me dices que lo deje todo,
y me vuelva carne,
y yo te dejo volverme loco,
despeinarme,
mimarme,
pegarme.
Y en tu cuello me vuelvo Dracula,
vampiro de tu sexualidad
y de esas miradas tuyas
que me desnudad el alma
mientras inventamos un nuevo idioma,
uno de arañazos y gemidos
callandonos a besos.

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