Quisiera saber
que es aquello que oculta tu ropa,
que es lo que viste tu piel,
quisiera saber que se siente
cuando me dediques una sonrisa.
Veo tus ojos,
y son un paradigma,
una ecuación de demasiados grados
con una fórmula por descubrir,
parada por un rojo
distinto al de tus mejillas.
Viendote desde este lado
apreciando los rizos alocados de tu pelo,
me pregunto que respuestas
esconden esos ojos analistas.
Por eso dejame descubrirte,
ábrete a mi
y no de piernas.
ábrete a mi en alma pero no en cuerpo,
hazme el amor con palabras
tomando un café en un bar.
Dejame acompaña ese paso,
apresurado
al ponerse el semaforo en verde.
Dejame conocerte,
dime tu nombre,
una calle donde esperarte con rosas,
un portal donde besarte
o un banco
donde hacerte promesas
que no se si sabré cumplir.
Y es que ya me imagina futuros alternativos,
de tu mano Sara,
saliendo por el Rouge los viernes,
tomando un café en el Starbucks
tu escuchando Pereza
y yo tatareando Twenty One Pilots.
Pero te vas,
tu paso es irremediable,
y siento pena parado en la acera,
creo que empiezo a olvidarme de ti,
empiezas a esfumarte con cada paso...
Y me despido de ti Fatima...
¿O era Maria?