Supiste hacerme parar montañas
que se avecinaban como tormentas
a esa, la que era mi cuidad
olvidada de la mano del amor.
Fuiste una primavera que llego
cuando yo me había acostumbrado al otoño.
Y no sabía como reaccionar,
tu sexo era cálido
y supo derretir mi corazón...
Pero para ti no fui más que una ola de calor
en tu continuo verano...
Haciendo que nuestra primavera
se volviese un solitario invierno.
Mientras tu compartias el verano con ella.
Y se que me follo de vez en cuando
a cuatro copos de nieve
que no consiguen calentar mi corazón.
Porque se que mi corazón tiene un nombre,
con un número de teléfono
que hace de todo
menos llamar a emergencias
informando de un infarto sentimental.
Tu ya me das por caso perdido
y yo soy el que piensa en ti antes de dormir,
creo que debería olvidarte,
pero estamos en junio
y para mi aun no se ha ido el frío de diciembre.
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