Ella eran sueños rotos
que intentaba coser con hilo de lija,
quería besar las estrellas
jugar con el cielo
y sentirse su princesa por un momento.
Entre las sábanas,
le dedica poesías
al pensar en ella antes de dormir
y juega con su pelo
siendo el viento que acaricia su rostro.
Juega con el mapa en su cabeza
y memoriza, pasó a paso,
cada uno
de los kilómetros que las separan.
Entre los atardeceres
se ven sin darse cuenta
pues su amor
es como el último rayo de sol
que tiene el atardecer
bello y puro
/como solo puede ser la luz/
Ella quiere que su cuerpo
sea el calor
que caliente sus manos en invierno,
y aquello capaz
de derretirla más
que una ola de calor en verano.
Fusionar sus cuerpos
en un orgasmo de amor puro.
Y ser aquello capaz de cambiarlo todo.