Y sigo viendo optimizado tu pelo,
desenredandose rápido entre tus dedos,
y yo
sintiéndolo lento y sensual,
grácil y armonioso...
Caluroso...
Como aquellas tardes de verano
sentados en cualquier terraza.
Sintiendo tus raíces,
como unas caricias
que ascienden por mi nuca...
los medios
como mordiscos en el cuello
y besos que no llegan de todo
a centro de mis labios...
Y tus puntas...
como un triste calentón
que se queda en el olvido...
Como sentir de cerca
las lágrimas del fin del verano.
Siempre me han enseñado que escribir es algo aburrido. Hace ya un tiempo que mis ojos se abrieron y descubrieron que todo eso era mentira. Aquí os intentaré enseñar que tengo razón. Para eso usaré mis versos.
martes, 23 de mayo de 2017
El final del verano
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