Todas las mañanas
veo el atardecer en la terraza.
Ahogo los suspiros de tristeza,
convierto los sollozos en sonrisas cristal
y subo al cielo
para tragar aire,
aire puro.
Anoto en mi diario que te quiero
-Por si algún día eso también se olvida-
Pienso, dolorida a cada paso,
el camino a nuestra cama...
Y, para darme fuerzas,
pienso que estarás allí.
Comparto con mi nueva sombra mi cigarro,
mientras ella dice cosas tristes.
Quiere hacerme llorar,
pero yo no me amedrento.
Se que era tu cromosoma perfecto,
y que, para ella,
solo soy un juguete más.
Veo que en este maratón
se mueren los participantes,
se pierden los recuerdos,
y te vuelves frágil cómo el amanecer.
Pero tú,
tú eres mi guía.
Eres esa esperanza a la que aferrarse,
eres mi beso de película,
eres quien me enseñó a aprender,
eres la vida.
Mientras ella sólo quiere hacer daño,
romper cuerpos y gargantas,
jugar con sentimiento y sonrisas,
es ese "estoy bien" que está fatal.
Pero solo tú sabes abrazarme.
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