Había una flor
que quiso aprender a volar.
Y su alma,
aterrada de subir al cielo...
Pedía a sus raíces
no soltarse del suelo.
Deshojando sus pétalos,
cual poeta enamorado...
Bailando con el miedo,
hacía creer
que todo le daba igual.
Y como no hay
dos sin tres,
pasando de verano a invierno,
se fueron las hojas
de sus amores de otoño...
Volviéndose preciosa rosa con espinas...
Una por cada lágrima...
Ella quería volar,
atada al suelo
por intrínsecas raíces...
Preciosa rosa rubia...
Quien viera lo que esconden tus ojos arco iris...