domingo, 11 de diciembre de 2016

Abro domingos y festivos

Solo para determinadas personas. Para aquello que de verdad sientan que a mi lado está su sitio, para los amantes del sofá, la manta y la película aburrida. Abro para los romances de más de tres noches, para los besos con sabor a café y galletas, para las risas y, si es necesario, las lágrimas, para las divagaciones filosóficas, las resacas de hospital, para los desayunos a la una de la tarde y los insultos más cariñosos del mundo. Abro para ser feliz.

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