Él escribe en su mesa,
habla sin mover la boca
deambulando con la mirada
entre los distintos mundo que el imagina.
Sabe millones de lenguas,
conoce miles de civilizaciones
y descubre que se esconde
tras la tinta del papel.
Él era distinto,
creaba cielos estrellados en invierno,
imaginando un corazón con quien compartirlo...