domingo, 27 de noviembre de 2016

Tu lema, la mirada

Cuando me valla,
no llores por mi.
Deja que mi espírito se funda en lo sincero,
hable con las flores en primavera,
juegue con las nubes
o hable con los dioses.
Si no me despido,
ten claro que te acunare cada noche,
vigilare tus espaldas
y seré el viento que azote tu cara.
Cuando no esté
y me siente a ser juzgado por mis pecados,
no te arrepientas de nada.
Recuerda
que contigo
todas las apuestas las perdí sonriendo.
Y si algún día no estoy,
buscame entre las hojas si hace sol,
entre tus brazos si hace frio
y en la barra si llueve.
Solo recuerda que tu legado son tus labios,
tu bandera el color de tus ojos
y tu lema, la mirada.

No habrá tierra que me separe de tus manos.

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