Cuando me valla,
no llores por mi.
Deja que mi espírito se funda en lo sincero,
hable con las flores en primavera,
juegue con las nubes
o hable con los dioses.
Si no me despido,
ten claro que te acunare cada noche,
vigilare tus espaldas
y seré el viento que azote tu cara.
Cuando no esté
y me siente a ser juzgado por mis pecados,
no te arrepientas de nada.
Recuerda
que contigo
todas las apuestas las perdí sonriendo.
Y si algún día no estoy,
buscame entre las hojas si hace sol,
entre tus brazos si hace frio
y en la barra si llueve.
Solo recuerda que tu legado son tus labios,
tu bandera el color de tus ojos
y tu lema, la mirada.
No habrá tierra que me separe de tus manos.