sábado, 10 de septiembre de 2016

Cayendo hacía el olvido

No estoy seguro,
pero creo que lo he matado.
No tengo sangre en las manos,
ni un arma blanca teñida de rojo.

Esta todo tan nublado...
pero creo que lo he matado.

Recuerdo ojos inquietos,
que caminaban palabras vacías por el aire,
que me sentía perdido entre tantas callejuelas.
Había un algo en ti que lo hacía todo distinto.

Ahora solo se que puede estar muerto,
que hay sangre en algún lugar
y no la veo.
Creo que fuiste tú quien se manchó las manos.

Que entre sonrisa y sonrisa
se cortó el viento a nuestro paso.
Hacía sangrar mi labio a un paso desencaminado...
Entonces escuché el primer disparo,
volaba en tu boca rompiendo el espacio.
Clavabas en mis ojos... Que no podía quedar nada.

Y no estoy seguro de si está muerto,
pero se desangra...
Cayendo hacía el olvido.

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