Te diría mil veces
que en este jardín
no hay sitio para tus rosas.
Pero tu,
preciosa como una noche sin tregua,
callas mis palabras
volviendo rojas tus mejillas,
dejando que el viento despeine
ese tesoro rubio que es tu pelo.
Me dices que el miedo
mata más a quien lo tiene
que a quien lo practica...
Como si supieses como acertarme
directo a alguno de esos pedazos
que me quedan por los que sentir amor.
Intento huir,
conocer drogas más fuertes que tus abrazos,
o que den más subidón
que tus besos por el cuello...
Pero al final todo me lleva a lo mismo:
A que sólo las palabras
abren las puertas que las llaves no pueden,
que hay tardes que duran semanas
y ojos que transmiten más
que descargas eléctricas.
Por eso sólo te pido
que le hagas el amor a mis miedos
y hagas que vuelva
a pegarme un disparo en la cabeza.
Siempre me han enseñado que escribir es algo aburrido. Hace ya un tiempo que mis ojos se abrieron y descubrieron que todo eso era mentira. Aquí os intentaré enseñar que tengo razón. Para eso usaré mis versos.
domingo, 14 de enero de 2018
Miedo
lunes, 8 de enero de 2018
El final
No te vayas
déjame apreciar
por última vez tus rojas mejillas...
Dime que este no es nuestro adiós,
porque si lo es
Te pediré que me hagas el amor
como en aquella noche de verano.
Cariño,
dime por que lloras...
¿acaso este es el final?
No sueltes mi mano...
No quiero verme sólo
como las hojas de los árboles
que veíamos caer en otoño...
¿por qué cierras los ojos?
Te veo más frágil de lo normal
y eso sólo significa una cosa...
Te jure que no lloraria
pero es mi corazón quien llora
y quien te pide que vuelvas a darle calor en invierno
y le protejas de las resacas de la primavera...
Que fría se siente ahora nuestra cama.