Eres dama creciente
de mis lluvias de invierno,
camarera de besos de tekila,
sacerdotisa de los pecados capitales.
Eres aquella tarde de primavera
donde tenía alergia
de estar lejos de ti,
como un germen que nace dentro de mi
y se colapsa al llegar al corazón.
Eres tantas noches de calor
haciendo sudar hasta a la luna,
espectadora
de lo más parecido que tuve al amor.
Eres el desayuno a la cama
de los domingos
que se volvían la comida de mi rutina...
Eres sufrir
por no saber que hay detrás del telón.
Una montaña rusa de emociones
donde besarte
sólo es resetear mi cerebro
perdonando hasta
la última cuchillada..
Sabiendo que era sangrar por amor...
O lo que fuera.
Siempre me han enseñado que escribir es algo aburrido. Hace ya un tiempo que mis ojos se abrieron y descubrieron que todo eso era mentira. Aquí os intentaré enseñar que tengo razón. Para eso usaré mis versos.
martes, 21 de noviembre de 2017
Eres
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